ASUNCIÓN.- Los presidentes y cancilleres de los 22 países que asistieron a la XXI Cumbre Iberoamericana aprobaron la llamada Declaración de Asunción y el Plan de Acción, que contemplan una serie de objetivos institucionales regionales y de complementación política, económica y social, en el marco de una redefinición del rol del Estado como forma de afianzar el crecimiento en América latina, evitar el contagio de la crisis internacional, achicar las diferencias sociales y mejorar la educación y las investigaciones científicas y técnicas.

Tras la firma de los acuerdos, Paraguay cedió la secretaría pro témpore a España, donde tendrá lugar el próximo plenario, en 2012. Luego, ya sin la presencia de los representantes españoles, portugueses y de Andorra, comenzó la V Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). "Es hora de dejar de ser actores secundarios en la toma de decisiones mundiales que afectan a los pueblos, en especial los más pobres", reclamó el mandatario anfitrión, Fernando Lugo.

Entre las resoluciones aprobadas en la Cumbre Iberoamericana figura el pedido de que la Argentina y el Reino Unido reanuden "a la brevedad" las negociaciones para encontrar una solución a la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas, en consonancia con el planteo de la delegación encabezada por el canciller, Héctor Timerman (representó a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner).

En la declaración se criticaron las acciones unilaterales de Gran Bretaña en la exploración de hidrocarburos en la zona aledaña al archipiélago: "en nada contribuyen para alcanzar una solución definitiva de la disputa territorial".

Por aparte, se avaló una propuesta boliviana para declarar el año internacional de la Quinua, un cereal originario de los Andes que Evo Morales proclamó como "un gran alimento sustitutivo del arroz"; la iniciativa ecuatoriana llamada Yasuni-ITT para la preservación de un parque nacional en ese país a cambio de fondos internacionales; la declaración de preocupación por el cambio climático; el reconocimiento de la hoja de coca como parte de la cultura ancestral de Bolivia, Perú y Colombia, entre otros.

Retiro ofuscado
La nota más destacada de la cumbre la dio el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, quien abandonó las sesiones ofuscado durante la intervención de la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina, Pamela Cox, tras acusarla de haber "chantajeado" a su país en el pasado. "Al menos que empiece pidiendo disculpas por el daño que le ha hecho a América latina", exigió el Presidente.

Del plenario se retiró el presidente de Perú, Ollanta Humala, para atender la emergencia que se vive en Ica, al sur de su país, como consecuencia del terremoto que afectó a la región con un centenar de heridos, pero sin víctimas fatales. En esta oportunidad, se despidió de las reuniones el presidente de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, quien dejará su cargo tras los comicios del 20 de noviembre, por lo cual recibió una plaqueta conmemorativa. (Especial-DPA-Télam-AFP)